jueves, 2 de marzo de 2017

FERMOSELLE: ALMENDRO EN FLOR
No exagero ni un ápice con el titular que encabeza esta breve loa a Fermoselle. Como cada año, por ésta época, Fermoselle se viste con sus mejores galas. Nos muestra su delicada cara plena de aromas silvestres. Nos invita a extasiarnos ante su desbordante exuberancia que cubre los bancales hacia el lecho del Duero. 
El paisaje del arribanzo adquiere una belleza inusitada e inigualable. Los almendros en flor, con sus variadas tonalidades rosadas y blancas, ofrecen un atractivo especial y único para todos los amantes de la naturaleza. Fermoselle se encuentra en estado de buena esperanza, a punto de oler a vida, diría que ya huele a vida. 
Todo esto se produce coincidiendo con la floración de los almendros. Durante estos días en Fermoselle se produce una sensación de belleza mágica, de atracción efímera que invita a abrazarse y quedarse con ella para que perdure.
Es el momento idóneo para acercarnos hasta la villa de Juan de la Encina y fotografiar, pintar, describir o contemplar un paraíso al alcance de nuestras manos. No lo desaproveches.

Presento el texto de Jesús Paredes que en lenguaje lírico corrobora todo lo anterior, es decir, FERMOSELLE: ALMENDRO EN FLOR.

 “Ya se viste el almendro de flores para soñar en silencio
Y abandonar su pensamiento del pasado seco.
Acompaña en los campos al olivo,
Dádiva de calor en las noches de invierno.

Ya se viste de flores de color blanco y rosa
Y nos regala pétalos con escala suave y hermosa.
A finales de enero quiere alzar su mano,
se reivindica como desafío al frío.

Ya se viste de flores, ya inunda el campo de alegría 
Y con su garbo generoso y recio la primavera anuncia.
Cómplice del sol y de los pájaros, alma de vital energía,

Una invitación a la vida, un despertar eres en el nuevo día.”


En el montaje visual de Caracosta se aprecia que hoy, Fermoselle, rebosa de savia nueva. 
 

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