domingo, 2 de septiembre de 2012


Fermoselle se transforma en Liliput

La Casa del Parque acoge dos réplicas en miniatura de la Plaza Mayor y la plaza de toros de la localidad, además de una exposición sobre «El Pulijón»
En el pasado mes de agosto recogimos en este blog que una parte de la historia de la Peña El Pulijón se podía contemplar en la exposición que permanece abierta en la Casa del Parque de Fermoselle hasta el 9 de septiembre. Creemos interesante la información aparecida en la Opinión de Zamora a cargo de su corresponsal en la comarca sayaguesa  A. Bermudez, por lo que la trascribimos y copiamos el enlace por si alguno de nuestros lectores quieren entrar directamente en la noticia.

"El convento de San Francisco de Fermoselle está más lleno de Fermoselle que nunca. La Casa del Parque Natural de Arribes guarda en su interior durante estas fechas dos miniaturas de dos de los lugares más queridos por los fermosellanos, fabricadas por hijos de la localidad.
Maqueta de Quiliano Blanco
Uno de los objetos más admirados estos días en las dependencias del convento es una miniatura de la Plaza Mayor de Fermoselle a la que no le falta ningún detalle. Cada ventana de cada casa, cada balcón de cada fachada, cada canalón, cada cable y hasta las antenas de los tejados están plasmadas en miniatura en esta plaza a escala. Sobre la torre del Ayuntamiento tampoco falta, coronando la obra, la campana torera. Todo ello construido en diferentes materiales entre los que se cuentan la madera, el metal y el plástico.
La maqueta es obra de José Rodríguez, un vecino de Fermoselle que empleaba sus ratos libres en su construcción, que le llevó algo más de un año, según afirma Wenceslao Rodríguez, uno de sus hijos, que ha cedido temporalmente la maqueta al museo de la Casa del Parque, que está seguro que a su padre «le habría llenado de ilusión ver la maqueta allí expuesta para contemplación de todos los vecinos».
José falleció en 2008, cuatro años después de terminar la miniatura, dejando sin concluir otra maqueta de la iglesia de La Asunción.
Detalle maqueta de José Rodríguez
Junto a esta maqueta luce otra de menor tamaño, pero igualmente realista y llena de detalles. Se trata de una réplica de la plaza de toros «El Paseo». Hecha en materiales reciclados, esta maqueta es obra de Quiliano Blanco, un fermosellano de 66 años que la construyó en sus ratos libres mientras cuidaba de su mujer, Amparo Fernández, que perdió la vida hace pocas semanas, y a quien dedica este trabajo.
Esta plaza tiene solamente dos detalles que, intencionadamente, la hacen diferente a la original: los toriles están separados del coso para que puedan ser contemplados mejor, y los baños también están fuera con el objetivo de dar un toque simpático a la obra.
La réplica tiene aún más mérito si se tiene en cuenta que Quiliano padece de diplopía y carece de visión en un ojo, y que la obra es de pequeñas dimensiones.
La Casa del Parque también acoge estos días la exposición «El Pulijón, historia viva», que cuenta a través de diferentes fotografías y objetos la historia de la peña más antigua de Fermoselle, que el próximo año celebrará su cuadragésimo aniversario.
La muestra recoge entre otras reliquias, los dos cabezudos de la peña, el libro de firmas, instrumentos, carteles, las pancartas que los peñistas lucen cada año en el desfile de peñas con un mensaje sobre la actualidad de Fermoselle, o las diferentes versiones del uniforme de sus miembros, que han ido evolucionando desde una simple camiseta hasta el actual de pantalón y camisa blanca con chaleco azul.
39 años contemplan a este pulijón
La exposición incluye también una serie de fotografías que narran, a través de sus socios, los 39 años de historia de la peña. Pero el objeto más contemplado es el «pulijón» original, que aparece dibujado en el escudo de la asociación junto a un barril de vino. Es una antorcha con forma de tridente que el «Choto» y el «Marujo», dos emblemáticos vecinos de Fermoselle, solían portar durante las fiestas de San Agustín. Los emigrantes fermosellanos que fundaron esta peña en la ciudad vizcaína de Basauri, en 1973, adoptaron este «pulijón» como símbolo y nombre, y cada año paseaban esta tea durante el desfile de peñas, hasta que tuvo que ser sustituida por una nueva a causa de la carcoma.
Desde ese año la peña «El Pulijón» no ha dejado de contribuir a enriquecer las fiestas de San Agustín más allá de los espectáculos taurinos, algunos años con ayuda municipal y en otras ocasiones sin ella.
El Pulijón "HISTORIA VIVA"
La popularidad de esta peña es tan grande que el cupo está cerrado, y ser socio es un derecho que se hereda o se vende. En la actualidad unas pocas familias componen la peña. La asociación cuenta con 172 socios registrados, cuyos familiares directos suman un total de 270 miembros, según su presidente, Alberto Gavilanes.
En el convento de San Francisco también puede contemplarse una exposición de retratos de la artista Luzmela Carrasco. Esta fermosellana pertenece a la tercera generación de una saga de pintores, y sus obras han sido expuestas en lugares tan singulares como el palacio de las Naciones Unidas de Ginebra.
Para rematar la visita, los visitantes pueden disfrutar de las originales camisetas «rururbanas» de «Waltrapping», diseñadas por el fermosellano Edelio Domínguez.
Todas estas exposiciones pueden contemplarse en la Casa del Parque Natural de los Arribes, en Fermoselle, hasta el próximo domingo 9 de septiembre. La casa está abierta de martes a sábado con horario matutino de 10 a 14 horas y por las tardes de 16 a 19 horas. Los domingos se puede visitar de 10 a 15 horas".

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